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Para las familias

Mi hijo no sabe qué estudiar: cómo acompañarlo sin decidir por él

Si tu hijo o hija no sabe qué estudiar, no está perdido. Qué hacer, qué evitar y cuándo buscar orientación vocacional, según la psicóloga Elizabeth Morales.

Rumbo Cero · 26 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

Que tu hijo o hija no sepa qué estudiar al terminar la secundaria es muy común, y no quiere decir que esté perdido. Lo que más ayuda no es darle la respuesta, sino acompañarlo a encontrarla: escuchar sin juzgar, preguntar sin presionar y respetar sus tiempos. Es lo que plantea Elizabeth Morales, psicóloga con 15 años de experiencia con adolescentes y familias, en una entrevista con Diario El Libertador.

¿Es normal que mi hijo no sepa qué estudiar?

Sí. No saber qué estudiar «no significa que uno esté perdido o que no tiene un futuro», dice Morales, sino que «muchas veces todavía hay un proceso por hacer». Los chicos «están atravesando como un proceso de construcción personal y no siempre van a tener todas las respuestas ya».

Según su experiencia, es cerca de los 16 años cuando «empiezan ya a hacerse preguntas». Y cada uno tiene sus tiempos: no todos descubren qué estudiar al mismo tiempo ni hacen el mismo camino.

Por qué el último año pesa tanto

Al final de la secundaria se juntan las exigencias del colegio y el apuro por definir qué viene después. Ahí, explica Morales, «empiezan las expectativas de los padres y de las instituciones» a empujar a los chicos «a que tengan que decidir un futuro inmediato». Las redes suman lo suyo: alimentan la idea de que «uno tiene que tener las elecciones ideales ahora».

Cómo ayudar a tu hijo a elegir carrera (sin elegir por él)

Acompañar «no significa que uno tenga que tener todas las respuestas ni tampoco decidir por él». Tres ideas de la entrevista:

  1. 1.Separá lo que vos esperás de lo que quiere él. La insistencia suele nacer del cariño, pero es común proyectar sin darse cuenta los «propios sueños o sus propias experiencias». Por eso hay que aprender a «diferenciar nuestras expectativas de los deseos de los chicos».
  2. 2.Escuchá sin juzgar y preguntá sin presionar. Que en casa se pueda hablar de las dudas y de los miedos, no solo de «¿qué vas a estudiar?».
  3. 3.Respetá sus tiempos. Que un compañero ya tenga todo decidido no quiere decir que tu hijo vaya atrasado.

¿Y si quiere seguir la profesión de la familia?

No está mal, siempre que sea su elección. Para Morales, el desafío es ayudarlo a darse cuenta de por qué la elige: si «es algo que él quiere o que cree que debe hacer».

¿Y si elige una carrera que no conocés?

Pasa seguido con las carreras artísticas o tecnológicas. El mundo cambia rápido, recuerda Morales, y disciplinas como la ingeniería de software hoy son «una buena fuente laboral». Antes de decir que no, conviene revisar las propias dudas e informarse sobre las carreras nuevas.

Elegir qué estudiar no es para toda la vida

«Elegir qué estudiar no es un contrato que se firma para siempre», resume Morales. La idea de elegir una carrera para el resto de la vida es, para ella, una «frase tan terminal» que pesa de más: «nada de lo que uno pueda elegir es inamovible». Al principio, lo importante es conectar con los propios intereses y asegurarse de «que lo que elijas te guste».

Y si después hay que cambiar, no es un fracaso: pasa mucho más de lo que se cree (casi 4 de cada 10 no siguen en su carrera después del primer año).

¿Sirve un test vocacional?

Puede ayudar, pero no alcanza. Para Morales, la orientación vocacional no es «hacer un test como para obtener el resultado de una carrera», sino un camino de «autoconocimiento que permita tomar decisiones más conscientes y personales».

Orientación vocacional en Corrientes

Morales coordina Rumbo Cero, un programa presencial de orientación vocacional y proyecto de vida en la ciudad de Corrientes, pensado para que los chicos puedan «descubrir sus intereses, reconocer sus habilidades, explorar posibilidades y construir decisiones más conscientes». Su síntesis para las familias: los chicos «no necesitan que les resolvamos la vida; necesitan que los acompañemos a construirla».

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Fuentes